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La SENMO contra la Insulinorresistencia crónica


La insulina es una hormona producida por el páncreas que ayuda a que la glucosa, que proviene de los alimentos, pueda entrar en las células y obtener energía para nuestro cuerpo. La Resistencia a la Insulina o Insulinorresistencia (IR) es una condición que se da cuando ese proceso de entrada de glucosa a las células no se produce de forma adecuada. El páncreas trabaja más para generar más insulina pero la glucosa se va acumulando en la sangre, mientras las células continúan resistentes a los efectos de la insulina. La consecuencia directa de esta resistencia insulínica es el desarrollo de alteraciones moleculares que generan múltiples patologías.

Desde la SENMO, en estrecha colaboración con nuestros afiliados, nos hemos propuesto facilitar a los profesionales las claves fundamentales para luchar contra esta epidemia catastrófica. Está en manos de los responsables sanitarios aprender a identificar las alteraciones específicas de la IR, muchas veces ocultas en los análisis solicitados de forma habitual, casi siempre asintomáticas y con presencia en pacientes considerados "sanos". Deberán reconocer las posibles causas genéticas y epigenéticas y trabajar de forma interdisciplinar médicos, nutricionistas, entrenadores físicos, farmacéuticos, psicólogos y todo aquel profesional de la salud que pueda ayudar a controlar la Insulinorresistencia y con ello la pandemia de enfermedades crónicas actuales.

1. INSULINORRESISTENCIA

La Insulinorresistencia (IR) se debe a un proceso multifactorial. Existe una predisposición genética pero, sobre todo, inciden aspectos relacionados con el estilo de vida y otros de reciente protagonismo. La IR causa en el individuo una Hiperinsulinemia Compensadora (HIC), mediante la cual las células beta pancreáticas intentan contrarrestar el exceso de glucosa. Esta hiperinsulinemia facilita enormemente la ganancia de peso en grasa (lipogénesis), lo que unido al sedentarismo y otros factores acaban provocando una Intolerancia Hidrocarbonada (IHC), un estado en el que el individuo mantiene niveles de glucosa en sangre superiores a lo normal pero no lo suficientemente elevados como para diagnosticar una Diabetes Mellitus Tipo II. Este proceso producirá una inflamación generalizada, oxidando componentes celulares y desembocando finalmente, si no se trata de forma adecuada, en diabetes, enfermedades cardiovasculares, cáncer y otras patologías.


2. ORIGEN DE LA INSULINORRESISTENCIA

La resistencia a la insulina tiene una clara predisposición genética, pero esto no es lo único que determina su aparición. Se ha demostrado que los factores epigenéticos (la interacción de los genes clásicos que componen el ADN con el medio ambiente) pueden favorecer en gran medida el desarrollo de la Insulinorresistencia. Estos mecanismos epigenéticos interactúan con los genes y modifican su expresión para dar forma a un determinado fenotipo. La alimentación, el ejercicio físico, los ambientes tóxicos, la alteración de los ritmos circadianos o el estrés, entre otros, son factores no heredables que pueden ser clave en la aparición de la insulinorresistencia y de muchos otros procesos fisiológicos y patológicos como algunos tipos de cáncer, enfermedades cardiovasculares, trastornos neurológicos o reproductivos. Mediante la regulación epigenética podemos conseguir que el gen se exprese en otro sentido y reducir con ello las posibilidades de alcanzar un patrón insulinorresistente.


3. ANOMALÍAS CLÍNICAS RELACIONADAS

El Síndrome de Insulinorresistencia conlleva una serie de anomalías sobre todo de tipo metabólico y cardiovascular. Las más frecuentes deben tenerse en cuenta a la hora de realizar un correcto diagnóstico del paciente. Gran parte de las personas afectadas por IR sufrirán también hipertensión arterial, obesidad y algún tipo de dislipidemia. Estos factores pueden ser fácilmente modificables realizando cambios en la dieta (menos harinas refinadas, azúcares, sal y más grasas saludables, frutas y verduras) y añadiendo a la rutina diaria un entrenamiento físico adecuado y personalizado. La pérdida de grasa abdominal es fundamental para normalizar los riesgos de sufrir otros trastornos relacionados con el IR, como el Hígado Graso No Alcohólico (HGNA), la Diabetes o eventos cardiovasculares. El Síndrome de Ovarios Poliquísticos (SOP) y las apneas obstructivas del sueño pueden afectar también en mayor medida a los pacientes con IR.


4. ABORDAJE MULTIDISCIPLINAR

Para controlar la Insulinorresistencia crónica es imprescindible realizar un abordaje interdisciplinar, basándose siempre en un correcto diagnóstico médico y un estudio profundo del paciente y sus antecedentes. Corregir hábitos poco saludables y modificar el estilo de vida son pasos fundamentales para evitar que esta resistencia a la insulina desemboque en una Diabetes o un evento cardiovascular. Un nutricionista deberá asesorar al paciente, restringiendo todos aquellos productos que favorecen el aumento brusco de los niveles de glucosa en sangre (hidratos de carbono de absorción rápida). Un entrenador físico profesional nos indicará qué ejercicios son los más adecuados para un paciente que, en un alto porcentaje de casos, sufrirá también obesidad. Los nutracéuticos son unos grandes aliados en esta lucha contra la IR, ayudando a nuestro cuerpo a recuperar el equilibrio. Un correcto descanso y control de los niveles de estrés también ayudarán a revertir los efectos adversos de la resistencia a la insulina.


Vídeo de presentación "La SENMO contra la Insulinorresistencia crónica".
Dr. Jorge L. Cubrías y Dra. Eva María Díaz.

"¿Podemos guiarnos por el IMC?".
Dr. Jorge L. Cubrías y Dra. Eva María Díaz.

"V Jornadas Científicas de la SENMO".
Dr. Jorge L. Cubrías y Dra. Eva María Díaz.

"La importancia de NO hacer dieta".
Dr. Jorge L. Cubrías y Dra. Eva María Díaz.

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