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Introducción a las consideraciones nutricionales para la práctica del buceo

En la temporada de verano más de siete millones de personas se sumergen en los océanos y mares de nuestras costas para practicar el submarinismo. Muchas de ellas deciden practicar estas actividades subacuáticas sin tener en cuenta la importancia de una forma física adecuada y una alimentación acorde al esfuerzo que van a realizar. Aquí les dejamos una pequeña introducción sobre los aspectos a tener en cuenta para la práctica segura de este deporte, tanto a nivel físico como nutricional. Ruymán Rodríguez Lorenzo.

Aunque el buceo deportivo-recreativo es una actividad esporádica o de temporada para la mayoría de practicantes, no solemos tener en cuenta que implica una exposición a un entorno hiperbárico y, en ocasiones, hiperóxico, si usamos otras mezclas respirables diferentes del aire, ya sean binarias o terciarias y cada vez más habituales. Si consideramos que bucear a tan sólo 5 metros de la superficie del mar implica el mismo cambio de presión, pero a la inversa, que escalar una montaña de 5000 m. (en torno a 0,5 atm de presión), esto nos demuestra que el buceo implica un cambio de presión importante y poco habitual para nuestra especie.

De este cambio resulta una alteración de la homeostasis fisiológica y metabólica que puede afectar nuestra salud y rendimiento. Por ello, adquiere especial relevancia una ingesta nutricional orientada a apoyar muchos de estos cambios fisiológicos y metabólicos, al tiempo que mejora la salud y el rendimiento en los buceadores. A partir de algunas revisiones publicadas sobre el caso extremo de los buzos de saturación trataremos de explicar los desafíos fisiológicos y, consecuentemente, proporcionar recomendaciones nutricionales basadas en la evidencia para los practicantes de buceo deportivo-recreativo ante este entorno desafiante.

Sabemos que, en función del tiempo de inmersión o, lo que es lo mismo, según el tiempo que permanecen bajo presión, la mayoría de los tejidos del buceador se saturan con gas respirable. De hecho, estos deportistas que pasan mucho tiempo sumergidos se ven expuestos a una presión parcial aumentada de oxígeno y/o gases potencialmente tóxicos, además de a la formación de burbujas durante la descompresión. Aunque la descompresión no sea una práctica recomendable, la realidad es que se convierte en algo habitual para muchos buceadores y nada ayuda que estas paradas se desarrollen con relativa inactividad en la mayoría de los casos.

La hiperoxia, cuando usamos mezclas ricas en oxígeno, puede conducir a la producción de especies reactivas de oxígeno (ROS) que interactúan con las estructuras celulares, causando daño a nivel de proteínas, lípidos y ácido nucleico. La formación de burbujas de gas inerte a nivel vascular y la hiperoxia pueden conducir a una disfunción endotelial. En definitiva, debemos prestar atención al estado antioxidante del buceador como mecanismo importante en la protección contra lesiones. Bien, pues en Ortomolecular este factor está influenciado tanto por la dieta, sobre la que podemos influir, como por factores genéticos.

Debemos considerar que los factores mencionados anteriormente pueden conducir a la producción de proteínas de choque térmico (HSP) que también pueden tener un efecto negativo en la función endotelial. Por otro parte, existe una gran cantidad de evidencias relativas a las proteínas de choque térmico (HSP) y la posibilidad de que faciliten un efecto "acondicionador", protegiéndonos contra las lesiones.

Antioxidantes

Es importante señalar que a medida que las personas envejecen, disminuye su capacidad de producir antioxidantes. Muchos estudios han vinculado las ROS a estados de enfermedad como cáncer, resistencia insulínica, diabetes, enfermedades cardiovasculares y aterosclerosis, así como a la propia vejez. Sin embargo, las ROS también están involucradas en una serie de mecanismos de protección, por ejemplo la defensa inmune, la acción antibacteriana, el tono vascular y la transducción de señales. El estrés oxidativo de bajo grado puede aumentar la producción de antioxidantes y esto es algo que manejamos muy bien en nutrición ortomolecular. Pero conviene recordar que no podemos tomar un antioxidante sin más; se trata de equilibrar el sistema de antioxidación endógeno.

En el caso que nos ocupa, los buceadores cambian de profundidad con frecuencia. Después de dichos cambios y si han superado la curva de seguridad, al final de la inmersión, deben seguir los procedimientos para descomprimir de forma segura. A pesar de que los procedimientos de descompresión han mejorado significativamente, la cantidad de incidentes reportados indican un subregistro considerable de lesiones. La descompresión también conlleva la producción de micropartículas endoteliales, que pueden reducir la función endotelial. Como la buena función endotelial es un indicador documentado de la salud que puede verse influido por el ejercicio regular, se recomienda el ejercicio físico regular para los buceadores en general.

buceo2

Hoy en día, el buceo deportivo-recreativo es un deporte razonablemente seguro y bien controlado. Hasta ahora, no se ha documentado ningún impacto a largo plazo en la salud debido al buceo. Sin embargo, todavía tenemos un conocimiento limitado sobre los mecanismos fisiopatológicos implicados. En particular, sabemos poco sobre el efecto de la exposición prolongada a la hiperoxia y las micropartículas en el endotelio.

En cuanto a las recomendaciones nutricionales, hemos de tener en cuenta que el buceo tiene una demanda de alta energía, con una ingesta energética de entre 44 y 52 kcal/kg. de masa corporal por día recomendada, dependiendo de las condiciones del individuo, de la intensidad y la duración de la actividad subacuática. Se recomienda una ingesta proteica diaria mínima de 1,3 g/kg. de masa corporal para facilitar el mantenimiento de la composición corporal. El resto de macronutrientes debe ser individualizado y pautado por un profesional para garantizar un correcto equilibrio energético.

Se recomienda encarecidamente una dieta variada con alto contenido de frutas y verduras para proporcionar suficientes micronutrientes que respalden los procesos fisiológicos, como la ingesta de vitamina B12 y folato para facilitar la producción de glóbulos rojos. Los antioxidantes, como la vitamina C y E, también se recomiendan para reducir las moléculas oxidadas por los radicales libres, mientras que la ingesta de selenio y zinc puede ser beneficiosa para reforzar las reservas de antioxidantes endógenos. Además, también se recomiendan estrategias de hidratación pre- y post-inmersión.

Seguiremos ahondando en este tema en futuros artículos. Sirva éste como una introducción.

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