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Un suplemento en dosis ortomoleculares logra reducir el riesgo de infarto

La administración de la bacteria Akkermansia muciniphila pasteurizada, en forma de suplemento alimenticio, redujo factores de riesgo cardiometabólico.
Es sabido el impacto que tiene la microbiota intestinal (MI) en mantenernos en un modo propatológico o prosaludable, pero desgraciadamente, a pesar de la sólida evidencia, hay muy pocos clínicos que usan herramientas que modifican la MI en aras de ayudar a sus pacientes. Datos aplastantes muestran que tenemos la posibilidad de portar enterotipos saludables o patológicos. Estos podemos estudiarlos a través de exámenes genéticos de la MI y la presencia de filos bacterianos, como los bacteroidetes versus firmicutes, que han demostrado ser una condición pro obesogénica. Este es un mero ejemplo de la capacidad de la MI de afectar nuestra salud. Otra es la presencia de bacterias específicas, como la Arkkemansia, capaces de apagar la inflamación e,incluso, de evitar la misma de forma peculiar.

Esto es la Medicina del siglo XXI. La integramos o tendremos menos capacidad de resolver graves problemas de salud que nos traen por el mal camino. Desde la SENMO te invitamos a ser parte de esta sociedad con ansias de aprendizaje y aplicación clínica, basados en la bioquímica y la fisiología, eximiendo intereses secundarios. Dr. Cubrías

Investigadores de la Universidad Católica de Lovaina (Bélgica) han comprobado que administrar la bacteria Akkermansia pasteurizada en forma de suplemento alimenticio reduce los factores de riesgo cardiometabólicos en una de cada dos personas.

En 2007, el investigador Patrice Cani y su equipo en el Instituto de Investigaciones sobre Drogas de la Universidad de Lovaina, en estrecha colaboración con Willem de Vos, profesor de la Universidad de Wageningen (Países Bajos), descubrieron los efectos beneficiosos de una bacteria intestinal, Akkermansia muciniphila, capaz de moderar el desarrollo de la obesidad y la diabetes tipo 2 en ratones.

Diez años después, el equipo descubrió también en ratones que el uso de una forma pasteurizada de la bacteria conduce a una protección aún mayor que la bacteria viva con respecto a diversos factores de riesgo de enfermedad cardiovascular, como la resistencia a la insulina, la hipercolesterolemia o el almacenamiento de grasa en tejido adiposo.

Tras estos descubrimientos, el equipo desarrolló un estudio clínico para administrar la bacteria a los humanos. Para esto, fue necesario desarrollar la capacidad de producir la bacteria en gran cantidad y asegurarse de que las pruebas no tuvieran riesgo para los participantes.

Los investigadores administraron Akkermansia a voluntarios con sobrepeso u obesos, todos con resistencia a la insulina y síndrome metabólico. Los voluntarios se dividieron al azar en tres grupos (placebo, bacterias vivas y bacterias pasteurizadas) y se les pidió que no cambiaran sus hábitos dietéticos o su actividad física. La bacteria se administró como suplemento nutricional.

El objetivo principal de este estudio fue demostrar la viabilidad de la ingesta diaria de Akkermansia durante 3 meses sin riesgo. Los autores observaron un excelente cumplimiento y tolerabilidad en los grupos que tomaron bacterias vivas o pasteurizadas.

Concluyen que los ensayos en humanos confirman lo que ya se había observado en ratones. La ingestión de la bacteria pasteurizada evitó el deterioro del estado de salud de los sujetos. Incluso observaron una disminución de los marcadores de inflamación en el hígado, una ligera disminución en el peso corporal de los sujetos (2,3 kg de promedio), así como una reducción de los niveles de colesterol. En contraste, los parámetros metabólicos en sujetos con placebo continuaron deteriorándose con el tiempo.

• Referencias

Nature Medicine 2019. s41591-019-0495-2.

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