Escrito por Jorge Luis Cubrías Morales

12 horas comiendo y 36 horas ayunando: resultados

Evidencia sólida: comer un día y ayunar otro genera grandes beneficios en los marcadores de envejecimiento y enfermedad, incluso en sujetos sanos no obesos, favoreciendo un envejecimiento saludable. Esto demuestra una vez más que todo lo que nos recuerde nuestro comportamiento ancestral, nómada, es bastante más sano que lo que estamos haciendo hoy con un estilo de vida promedio muy inflamatorio. "Somos duros de matar”, pero susceptibles de enfermar a edades tempranas y esto es una realidad clínica actual. Nuestros hijos tienen las enfermedades que tenían nuestros abuelos y esto no es normal, es hora de que nos hagamos “titulares" de nuestra salud. Dr. Cubrías

En los últimos años ha habido un aumento de estudios que analizan los efectos biológicos de diferentes tipos de dietas y ayuno, tanto en modelos animales como humanos. Estas dietas incluyen restricción continua de calorías, ayuno intermitente y ayuno en días alternos.

El estudio más grande para observar los efectos del ayuno estricto intermitente en días alternos en personas sanas ha demostrado una serie de beneficios para la salud, según un estudio que publica la revista en Cell Metabolism.

Los participantes alternaron 36 horas de ingesta de 0 calorías con 12 horas de alimentación ilimitada. "El ayuno en días alternos estricto es una de las intervenciones dietéticas más extremas, y no se ha investigado suficientemente en ensayos controlados aleatorizados", señala Frank Madeo, profesor del Instituto de Biociencias Moleculares de la Universidad Karl-Franzens de Graz (Austria).

"En este estudio, nuestro objetivo fue explorar una amplia gama de parámetros, desde medidas fisiológicas hasta moleculares -explica-. Si el ayuno en días alternos y otras intervenciones dietéticas difieren en sus efectos fisiológicos y moleculares, se necesitan estudios complejos en humanos que comparen diferentes dietas".

En este ensayo controlado aleatorizado, 60 participantes se inscribieron durante 4 semanas y se asignaron al azar a un grupo de control de ayuno en días alternos o ad libitum, el último de los cuales podía comer tanto como quisieran. Los participantes en ambos grupos tenían un peso normal y estaban sanos.

Para asegurarse de que las personas del grupo de ayuno en días alternos no ingirieran calorías durante los días de ayuno, se les realizó una monitorización continua de glucosa. También se les pidió que completaran diarios que documentaran sus días de ayuno.

Además, los investigadores estudiaron a un grupo de 30 personas que ya habían practicado más de 6 meses de ayuno en días alternos estricto antes de la inscripción en el estudio. Los compararon con controles normales y sanos que no tenían experiencia de ayuno. Para esta cohorte de ayuno en días alternos, el enfoque principal fue examinar la seguridad a largo plazo de la intervención.

"Descubrimos que, en promedio, durante las 12 horas en que podían comer normalmente, los participantes en el grupo de ayuno en días alternos compensaban algunas de las calorías perdidas por el ayuno, pero no todas -dice Harald Sourij, profesor de la Universidad de Medicina de Graz-. En general, alcanzaron una restricción calórica promedio de alrededor del 35% y perdieron un promedio de 3,5 kg durante 4 semanas de ayuno en días alternos".

Los investigadores encontraron que los participantes tenían una regulación descendente fluctuante de aminoácidos, en particular de metionina. Se ha demostrado en roedores que la restricción de aminoácidos causa la extensión de la vida útil. Además, tenían una regulación continua de los cuerpos cetónicos, incluso en días sin ayuno. Se ha demostrado que esto promueve la salud en varios contextos.

Asimismo, habían reducido el colesterol, los niveles de sICAM-1, un marcador relacionado con la enfermedad y la inflamación asociadas con la edad, así como los niveles de triyodotironina sin alterar la función de la glándula tiroides. Anteriormente, los niveles bajos de esta hormona se han relacionado con la longevidad en humanos. Los participantes tuvieron una reducción de la masa grasa del tronco, conocida como grasa del vientre.

"No está completamente claro por qué la restricción calórica exacta y el ayuno inducen tantos efectos beneficiosos -dice Thomas Pieber, jefe de endocrinología de la Universidad de Medicina de Graz-. Lo elegante del ayuno en días alternos estricto es que no requiere que los participantes cuenten sus comidas y calorías: simplemente no comen nada durante un día".

Los investigadores señalan otros beneficios que ADF puede tener, en comparación con la restricción continua de calorías. Estudios anteriores han sugerido que las dietas restrictivas en calorías pueden provocar desnutrición y una disminución de la función inmune.

En contraste, incluso después de seis meses de ADF, la función inmune en los participantes parecía ser estable. "La razón podría deberse a la biología evolutiva -explica Madeo-. Nuestra fisiología está familiarizada con los períodos de inanición seguidos de excesos de alimentos. También podría ser que la ingesta continua baja en calorías dificulta la inducción del programa de autofagia de protección contra la edad, que se activa durante los descansos en ayunas".

A pesar de los beneficios, los investigadores dicen que no recomiendan el ayuno en días alternos como un esquema de nutrición general para todos. "Creemos que es un buen régimen durante algunos meses para que las personas obesas puedan bajar de peso, o incluso podría ser una intervención clínica útil en enfermedades causadas por la inflamación -dice Madeo-. Sin embargo, se necesita más investigación antes de que pueda aplicarse en la práctica diaria".

Además, aconsejan a las personas que no ayunen si tienen una infección viral, "porque el sistema inmunitario probablemente requiere energía inmediata para combatir los virus. Por lo tanto, es importante consultar un médico antes de emprender cualquier régimen dietético severo".

 

Fuente: Univadis/Cell

Cell Metab 2019. doi: 10.1016/j.cmet.2019.07.016