Inscripciones abiertas: VI Congreso

 


TELF: +34 822 173 227

Inflamación crónica de bajo grado. Confrontar la inmunosenescencia con fitoterapia

La inflamación crónica de bajo grado (LGI, low grade inflamation) o inflammaging fue descrita por primera vez por el inmunólogo Claudio Franceschi en la Universidad de Bolonia hace casi 20 años. Representa un estado inflamatorio de carácter sistémico, muchas veces de difícil diagnóstico, que, con síntomas inespecíficos, puede predisponer con el tiempo a la aparición de muchas enfermedades crónicodegenerativas relacionadas con la edad, tales como: alteraciones cardíacas, procesos neurodegenerativos, neoplasias, enfermedades autoinmunes y diabesidad.

 

También definida en 2014 por los principales medios mundiales como el "asesino silencioso", la inflamación crónica de bajo grado es sutil, ya que muchas veces es asintomática, pero frecuentemente está asociada a una alteración de la microbiota intestinal, a un aumento del peso corporal, especialmente la masa grasa, así como a la desregulación del sistema inmunológico (inmunosenescencia) que se exacerba con el avance de la edad.

Para desencadenar su lenta aparición encontramos altos niveles de insulina, resultado de una dieta inadecuada, y altos niveles de cortisol, una respuesta evocada antiinflamatoria de nuestro organismo cuando estamos expuestos crónicamente a situaciones estresantes de diferente índole, tanto psicológica como medioambiental.

De hecho, hoy en día el inflammaging se considera una de las principales causas de numerosas enfermedades crónicodegenerativas y autoinmunes. Síntomas vagos e inespecíficos, como son la astenia, la fatiga muscular, la dificultad para concentrarse, el edema de tejido periférico, alteraciones del sueño, sudores nocturnos, cambios en la piel y mucosas, desregulaciones hormonales e inmunológicas, todas ellas pueden ser la punta de un icerberg que puede predisponer al agotamiento biológico y funcional del organismo.

La inflamación crónica de bajo grado es muy sutil en su curso clínico, debido a que muchas veces es asintomática y aparentemente no dañina, tiene un impacto sistémico con hipercortisolemia y activación inmune de tipo Th2, con la consecuente mayor probabilidad de desarrollar enfermedades autoinmunes, crónicodegenerativas, diabetes tipo 2, osteoporosis y acelerar el deterioro cognitivo.

A nivel molecular, se ha destacado un factor de transcripción denominado NFkB (Nuclear Factor kappaB), normalmente presente a nivel citoplasmático en forma inactiva, que al ser activado por estímulos exógenos particulares, ingresa al núcleo celular y transcribe genes proinflamatorios (IL-6; TNFα) , responsable de una hiperactivación inmune desequilibrada, con predominio de linfocitos Th2 y macrófagos proinflamatorios M1 y depleción simultánea de macrófagos M2 y linfocitos Th1, con acción antiinflamatoria. En este contexto, incluso el cortisol plasmático producido por las glándulas suprarrenales cuando el organismo está bajo estrés juega un papel preponderante: en un principio contribuye a extinguir la inflamación, pero cuando se produce en niveles elevados y crónicos, tiende a exacerbar la inflamación crónica y a activar los mecanismos de defensa y reparación del organismo llamados antiinflammaging. Incluso estos, cuando se activan crónicamente, pueden dañar el organismo, por lo que también comenzamos a hablar de daño antiinflammaging.

Entre las sustancias naturales más descritas en la literatura con acción de control inflamatorio sistémico y útil para reducir procesos inflamatorios localizados, tanto a nivel de mucosas como osteoarticular, encontramos la Cúrcuma y la Boswellia, fitosomados y con elevada biodisponibilidad, así como el Jengibre, los cuales se describen a continuación:

La Cúrcuma y la Boswellia favorecen la reducción de los niveles de cortisol sistémico y plasmático, ya que inhiben la activación excesiva crónica de NF-kB, (factor estrechamente correlacionado con la producción de citocinas proinflamatorias, y la producción de leucotrienos y prostaglandinas con acción proinflamatoria local y sistémica) mediante la inhibición de ciclooxigenasas y lipoxigenasas.
El jengibre, por otro lado, además de favorecer la acción sinérgica de Cúrcuma y Boswellia como biopotenciador, también tiene una acción antialérgica, antiinflamatoria, así como que favorece los procesos de desintoxicación hepática, y tiene acción de control glicémico y estomacal.

Boswellia serrata fitosomada
La Boswelia serrata llamada también el árbol de incienso, que desde siempre se ha utilizado en la medicina Ayurvédica, ha despertado el interés de la medicina occidental por las virtudes curativas y antiinflamatorias que se describen en los textos sagrados ayurvédicos. En la formulación de Casperome®, los ácidos boswélicos tienen una mayor biodisponibilidad porque se transportan en forma fitosomada (17 X en el ojo y 35 X en el cerebro en comparación con la forma no fitosomada), con una absorción muy alta. Los ácidos boswélicos, en particular la fracción del ácido 11-ceto-β-boswélico (KBA) y su forma acetilada (AKBA) son los principios activos que normalmente se consideran responsables de las virtudes terapéuticas de esta planta que está titulada al 25% en triterpenos. Sus acciones son:

1) Acción sobre el sistema osteoarticular
Al inhibir la síntesis de leucotrienos por acción específica sobre 5-lipoxigenasa, NFkB, PGE2, TNF-α, IL-1, IL-2, IL-4, IL-6 e IFN-γ, es útil en caso de procesos inflamatorios que afecten al sistema osteoarticular, dolores musculares, reumatismo, artritis reumatoide y artrosis.

2) Acción sobre la piel y las mucosas
Al inhibir la formación de leucotrienos como potentes sustancias inflamatorias, mediante la inhibición de la enzima lipoxigenasa, es útil en casos de psoriasis, eczema, asma, enfermedad de Crohn, colitis ulcerosa, colitis, úlceras, leaky gut syndrome (síndrome del intestino permeable)

3) Acción protectora del sistema respiratorio
La inhibición de la elastasa leucocitaria humana (HLE), una proteasa que juega un papel importante en diversas afecciones bronquiales inflamatorias patológicas, la hace útil en pacientes que padecen fibrosis quística, enfisema pulmonar, bronquitis crónica o constricción bronquial.

Cúrcuma Meriva ® fitosomada

La Curcuma longa es una planta perteneciente a la familia de las zingiberácea, que desde siempre se ha cultivado en oriente y en regiones tropicales, también en este caso, como en el caso del jengibre, la parte utilizada es el rizoma.

El pigmento amarillo anaranjado característico de esta planta, la curcumina, pertenece a la clase de polifenoles. La Cúrcuma, en la formulación Meriva®, es fitosomada y por tanto consigue pasar la película líquida adyacente a las células epiteliales intestinales, aumentando su biodisponibilidad en casi 30 veces y no interfiere con el metabolismo de los fármacos. Existen más de 5000 estudios clínicos sobre la cúrcuma en la literatura, que han demostrado su utilidad en caso de formas artrósicas inflamatorias, mala desintoxicación hepática de xenoestrògenos, causa de dominancia estrogénica, eliminación de compuestos de glicación avanzada y metales pesados, colitis, fenómenos neurodegenerativos, resistencia a la insulina, sobrepeso, depresión y fibromialgia que a continuación se describen:

 1) Acción antiinflamatoria inespecífica

Mediante la inhibición del Toll Like Receptor 4, Notch 1 y el factor de transcripción NFkB y las consiguientes citocinas proinflamatorias: IL1, IL6, TNF-α, así como COX2, PGE2 y la 5-Lipoxigenasa.

2) Modulación inmunitaria y enfermedades autoinmunes

Mediante la regulación de la placa inmunológica TH17/Treg, muy a menudo desregulada en caso de enfermedades autoinmunes y la restauración de la relación Th2/Th1 a favor de Th1.

3) Reducción de los niveles de Cortisol

Mediante dos formas: inhibición de la secreción de la hormona que estimula su liberación, es decir, ACTH (adrenocorticótropa), angiotensina II y reducción del cortisol tisular intracelular mediante la inhibición de la enzima 11β-HSD1 que convierte la cortisona en cortisol.

Jengibre o Zingiber officinalis

El jengibre es una planta perenne originaria del sur de Asia que se cultiva extensamente en áreas tropicales como India, China, Tailandia, Jamaica, Haití. Los principales compuestos activos aromáticos, obtenidos del rizoma de la planta, responsables de la actividad antiinflamatoria son el gingerol, aquí titulado al 5%, y el shoagolo (6-shoagolo), que siempre se ha utilizado en formulaciones medicinales de la Medicina Tradicional China. y Medicina Ayurvédica para diversas acciones. El jengibre ha mostrado la siguientes acciones en numerosos estudios clínicos:

1) Inhibidor de COX2, NFkB, 5-Lipoxigenasa, PGE2, TLR4, IL1, IL2, IL6, IL12, TNF-α

2) Antialérgico, estabiliza los mastocitos e inhibe la liberación de histamina

3) Apoya la función fisiológica de las enzimas hepáticas de fase II.

4) Modula la expresión de enzimas antioxidantes a través de la vía que involucra al factor de transcripción Nrf2.

 


 Colaboracion AVDReform

  • Visto: 1059

You have no rights to post comments

(C) 2017-2018 SENMO Todos los Derechos Reservados.
Realizado por el equipo de Civicos Networking